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martes, 26 de junio de 2012

UNA VISIÓN PRIVILEGIADA DE ROMA



Fascinante, emotiva, poderosa y y de una bella sensibilidad es la prosa de Henry James (Nueva York 1843 – Londres 1916). En una cuidadísima edición de la editorial Abada, nos llega este magistral relato de la capital italiana, Vacaciones en Roma. El poder interpretativo de que Henry James hace gala de todo aquello que le rodea es portentoso. Nos presenta la ciudad paso a paso, desde el bullicio del carnaval a la soledad de los paseos por el Foro, desde las caminatas por los alrededores de la Ciudad Eterna a las salidas a caballo, excursiones en coche por la Campaña, o las visitas las Villas Borghese o Medici. Y todo ello con la belleza inigualable de su escritura fina y elegante, exquisita en su narración y en la apreciación de todo lo que ve. Como un transeúnte privilegiado, Henry James nos muestra la seductora arquitectura de Roma, a sus ciudadanos, el inesperado vacío que muestra Roma en ciertas épocas del año, cuando los turistas no abundan y el escritor se siente afortunado de poder contemplar a sus anchas.



Como un cuaderno de notas, con la sutileza de quien sabe transmitir el encanto y la hermosura que lo rodean, Henry James evoca la personal vivencia que de Roma hace, como dos amantes que se conocieran a través de los años, siempre los mismos pero a la vez distintos en cada encuentro, reencontrándose con la inocencia que quien quiere dejarse cautivar siempre por las mismas calles, las mismas iglesias, porque son los ojos los que miran con aire nuevo, los ojos que sonríen al encanto presente, a la vida que ahora mismo, en este preciso instante, muestra la belleza que como nadie supo escribir Henry James. 


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