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jueves, 24 de enero de 2013

ACERCÁNDONOS A UN LEJANO PAÍS




Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964), es un escritor que sabe a lo que juega, decidido y valiente. Hace tiempo que sus novelas forman parte de ese lugar de la literatura que queda cuando se cierra un libro. El territorio que Eduardo Berti explora en su última novela, El País Imaginado, es el de la China de principios del siglo XX, con sus costumbres, sus exóticas luces, sus fiestas de hojas arbóreas que caen al suelo, con sus pájaros paseantes y sus milenarias tradiciones. Pero también (y sobre todo), es la búsqueda de la propia identidad, la lucha interior por desubicarse de lo que otros establecen para nosotros. Y todo ello lo hace Eduardo Berti desde una realidad novelada, o, si se quiere, desde una novela que mezcla una realidad lejana con los elementos que hacen que todas las personas, más allá de razas o diferencias, se aferren a seguir su propio camino.




Valiente, como decíamos al principio, es Eduardo Berti. Y no únicamente porque traslade la acción a una china opaca y remota, sino porque hace que una niña sea la narradora. Con el trasfondo de una boda pactada entre familias, Ling, la joven protagonista, lucha por trazar su propio destino, y lo hace desde una zona intermedia de ella misma y de todo cuanto la rodea, intentando discernir los sentimientos que le despierta Xiaomei.
El tono casi infantil que la protagonista da al texto, hace que estemos ante una lectura amena, aunque no exenta de reflexiones y sutiles vínculos con esa transición extraña y vertiginosa que todos experimentamos al llegar a la juventud.
Estamos, pues, ante una muestra más de que Eduardo Berti es un autor poderoso, con un lenguaje sutil y envolvente, que sabe encontrarle el tono a cada historia, que sabe, por descontado, que esto de escribir es un oficio donde la dignidad ha de ser un elemento más del proceso creativo. Eduardo Berti es, sin duda, un grandísimo escritor.




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