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lunes, 19 de marzo de 2012

UN LIVING EN EL LIVING




Nito nace en Buenos Aires el día que muere Juan Domingo Perón. Ese es el primer contacto que el joven protagonista tiene con la muerte apenas nace al mundo. Tal es el inicio de la novela Los Living, de Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), con la que ha ganado el Premio Herralde que concede la Editorial Anagrama. Con el trasfondo de la Argentina post peronista y sus vicisitudes, el joven Nito se enfrenta a la misteriosa muerte –desaparición-, de su padre, y luego a la de su abuelo. Eso marca definitivamente su forma de relacionarse con la muerte. Es el tránsito entre un estado y otro lo que obsesiona al joven Nito, la forma en que desaparecen de nuestras vidas, esa tremenda fragilidad sobre la que pendemos. Será su encuentro con el Pastor el que marque y rompa su fragilidad para adentrarse de lleno en la búsqueda de mil formas de morir, aventurándola (la muerte), fabulándola y convirtiéndose en un estado más de ese tránsito impertérrito y sublime.



Con una prosa elegante y enérgica, Caparrós nos arranca sonrisas y nos hiela la respiración en la misma frase, con una intensidad asombrosa y un fraseo que nos permite apostarnos en el centro mismo de la narración, como si fuésemos un personaje más en ese universo estético que el autor argentino ha creado. De su mano, las reflexiones sobre la vida y la muerte son -y no se podría decir mejor-, lapidarias, como una sentencia implacable que nos muestra la marca indeleble que todos llevamos de nacimiento, ese tránsito que, tarde o temprano, tendremos que afrontar y que se nos descubre como una imagen casi romántica al darnos la posibilidad de convertirnos en living.

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